Todo ocurre dos veces
Este cuasi texto de autoayuda fue escrito para el DMI.
“La experiencia nos demuestra que, si uno prevé de lejos los objetivos a alcanzar, es posible actuar con rapidez cuando llega el momento de hacerlos realidad”. Cardenal Richelieu
La frase “todo ocurre dos veces, una como drama, otra como farsa” la he oído en muchas circunstancias y lugares, vuelve a mi mente al ver el video “El poder de una Visión”, pero regresa en un estado nuevo, uno claramente positivo y esperanzador.
Victor Frankl en medio del campo de concentración se ve a si mismo exponiendo en una conferencia lo aprendido durante su estadia en él, razón por la cual decide luchar y salir de Auschwitz-Birkenau no sólo con vida, sino que con un sentido.
Tener objetivos, una visión de aquello que queremos lograr y sentirlo como cierto es la primera de las dos veces en que las cosas ocurrirán, el calor de aquella sala fue real y reconfortante en la experiencia de Frankl, tanto así que generó las ganas y el empeño para sentirlo de nuevo.
Pero sólo tener una visión no basta, hay que tener un plan, una hoja de ruta, saber y planificar cada uno de los pasos e incluso prepararse hasta para los peores escenarios, ya que de seguro el camino hasta donde queremos llegar tendrá dificultades, el estar al tanto de ellas no nos tomará por sorpresa y sabremos como actuar.
Por lo tanto la visión debe estar siempre acompañada de un plan de acción, uno que le de sentido a cada movimiento o dificultad. El cumpliento de aquellos hitos será también un aliciente para lograr la meta propuesta.
Decidí cambiar la frase, todo sucede dos veces, la vez en que lo imagino y de nuevo cuando lo hago real.
Lamentablemente para la mayoría de quienes cruzaron las puertas del campo de prisioneros el trabajo no los hizo ni siquiera libres, pero para unos pocos despiertos, su visión del futuro y la necesidad de vivir por segunda vez aquello que anhelaron convirtieron en sus sueños de vida y libertad en realidad.