Problemas familiares

No se alarmen con el título del post, hasta ahora mi vida familiar va sin sobresaltos, de hecho hoy mi pequeña sobrina me ha llamado (por medio de su abuela) por teléfono para comentarse que se ha portado “mem”, que su mamá anda “poaya”, decirme “bisitos” y que sus perros “gigi, quini, piriyil” están “mem”, todo coronado con unos dulces besos lanzados al aire.

Ayer tenía un invitado a cenar, iba a producir unas costillas de cerdo en salsa barbacoa, papas cocidas, ensalada de lechuga y un par de Kunstmann Bock, es decir, un festín opíparo que requirió mi visita a dos supermercados ya que en el primero parte de los ingredientes no fueron encontrados (ojo Nicolás Ibáñez con tu Líder Express de Plaza Lyon por su baja de atención y los productos que brillan por su ausencia).

Al momento de la confirmación de la invitación la contraparte me informa que no podrá asistir debido a “problemas familiares”, cosa que no pondré en duda en este lugar, pero luego mi cerebro me hizo pensar rápidamente en la cantidad de ocaciones en que ese par de palabras han sido utilizadas para cambiar la fecha de un compromiso o excusarse de la ausencia a un lugar, tanto por mi como por los demás.

Creo que las familias chilenas son caóticas, llenas de problemas e incidentes súbitos… creo que la ley de divorcio tenía razón de ser en un país con tanto lio casero o pienso que los chilenos tendemos a excusar en otros nuestras responsabilidades personales y que mejor que culpar a aquellos con lo que tenemos lazos sanguíneos, ya que esas relaciones son perdurables en el tiempo nos gusten o no.

La frase decía, uno no elige a su familia… yo al menos trataré de dejar de elegirla como excusa.

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